Here I'm.. [Bradley Donovan]

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Here I'm.. [Bradley Donovan]

Mensaje por Bradley Donovan el Miér Jul 18, 2012 9:31 am

Nombre del Personaje que Quiero Utilizar

Bradley Donovan

¿Por qué quiero este personaje?

Ah.. Una excelente pregunta, mis lectores..

¿Qué mejor que representar al bando "Malvado"? Con una sonrisa os digo, creo que pocas cosas logran rebasarlo. Siempre he tenido nociones de lo que es el bien y el mal, y como relacionarlos. Y siempre he decantado por un lado: La neutralidad y la maldad. El primero, ya que es la mejor forma de tener un buen juicio. El segundo, porque me encanta. ¿Qué mejor que vivir en un ambiente en que la tensión es el pan de cada día, pero la costumbre a ello lo hace sentir natural? ¿Donde la adrenalina se convierte en una de tus aliadas, y una de las "drogas" que corre por tu cuerpo? No sabría que lo es, realmente..

En fin, demasiado explayamiento en el sentimiento del porqué un personaje como tal. Ahora en específico.. ¿Porqué Bradley Donovan? La forma en que se comporta logra encajar en lo que muchas veces pienso, y a veces desearía hacer, mas no logro dar por hecho.. Demostrar la inconformidad con la sociedad. Puede sonar algo tonto, trillado, o querer vivir una fantasía.. Pero es uno de los tantos afanes que me gustaría desenvolver con éste personaje. Junto a ello siempre me han representado como alguien que logra acatar bien el liderazgo, y alguien que sabe manejar diversas estrategias a la vez, casi siempre acertando con una.

¿Qué más puedo agregar? Ser una de las cabezas de una Organización Criminal hace que mis ideas se disparen para poder manejar al personaje ~ En especial gracias al ámbito de "terrorista" que posee. Eso y que su temperamento sea explosivo activan una mecha de grandes bombas llenas de ideas por realizar. ¿Lo entienden? ¿Temperamento explosivo, mecha? ¿Explosión? Jajaja.. Ríe o morirás.


¿Cómo llegó a ser parte de los apostles?

¿Hacia cuanto ya? Creo que ni lo recuerdo..

- Solo bromeo, aun lo recuerdo, casi como si fuese ayer - Una media sonrisa adornó sus labios de tamaño regular, de un color rojo, mas casi pálido. Una copa de vino se deslizó entre sus dedos mientras admiraba a su interlocutor, el cual anotaba en una pequeña libreta.- ¿Seguro que solo usarás eso? Necesitarás más -Con una risa que podría haber hecho que un luchador profesional se hiciera en los pantalones, miró al ajunto negar. Se encogió de hombros y apoyó la espalda contra la silla.- Como desees.. O debería decir, como yo desee - Culminó con un leve susurro.- Verás..-


Prueba de Rol

Ajustó unos guantes negros a sus manos. El cuero se apegó a los dedos como si se tratase de un spandex en el cuerpo. Algunos dedos se movieron varias veces antes de re-acostumbrarse.. Meses que no hacía el trabajo sucio, pero esta era una ocasión especial. Con una ligera sonrisa ajustó el chaleco verde militar que le cubría, se apegaba al pecho, marcando su complexión. Removió un poco algunos cabellos, terminando con un par de ellos cubriendo su mirada, la cual tomó un tono oscuro. Sus ojos ámbar desprendían la emoción que sentía por poder trabajar de nuevo en ello. Demasiado tiempo manejando todo, quitaba el delicioso sabor de la acción de sus manos..

- Halcón, está todo listo - Un pequeño auricular en la oreja izquierda del sujeto de cabellos blancos alertó que los preparativos habían culminado. Respondió al presionar el pequeño aparato por un segundo.- Voy para allá - Dio una última mirada a sus cosas. Una .357 Magnum, S&W. Tres casquillos ya ajustados de Très Haute Vitesse, otros seis en un bolsillo delantero del chaleco. Dudaba que necesitase más que una, pero siempre era mejor prevenir. Una pequeña granada entre su cinturón, ajustada de tal manera que era imposible notar su existencia. Solo faltaba el detalle final..- ¿Lo tienes ya, Gaviota? - Habló de nuevo por el transmisor, antes de abrir una ventana del edificio abandonado en que estaba. "Abandonado" luego de ser asaltado y sus ocupantes ejecutados.. - Ya estamos afuera, Halcón - Entre su comunicación un fuerte sonido de aspas era oído, no solo en la transmisión. Desde fuera de un gran ventanal cubierto por cortinas se lograba oír un fuerte giro.

- Au revoir, gente. Gracias por la comodidad de su hogar - Hizo una señal con el índice y el corazón en su frente, despidiéndose de los cuerpos inertes en los sillones de aquella mansión. Mientras golpeaba el ventanal, abriéndolo de golpe, presionaba u botón de un pequeño control. Una serie de explosiones se hicieron oír desde abajo, comenzando a resquebrajar todo el piso. Su cuerpo salió corriendo frente al gran viento que le golpeaba. Un gran helicóptero tan negro como la noche le esperaba. Todo iba saliendo según lo planeado.. Miró como justo donde estaba antes, una estela de humo, astillas, y artefactos metálicos salían disparados. El poder de las explosiones llegando hasta arriba. El fuego expandiéndose. Un grito de horror expelido por un alma desesperada.- Oh..aun seguía viva - Se encogió de hombros y miró a los ocupantes del vehículo volador, asintiendo.- Vamos allá - Las aspas seguían girando a una velocidad enorme. Mantenía el vuelo en todo momento. La dirección, el noreste. Los asuntos pendientes se iban a terminar hoy.

En un par de horas ya estaban en la zona. Un terreno completamente protegido. Personajes de traje negro, lentes negros. Cabello corto, cuerpo fornido. Guardaespaldas de "primera categoría".. Solo le hacían reír.
- ¿Están listos Búho Uno y Búho Dos? - Parló sin mirar a los delegados de la misión. Estos asintieron golpeando el piso con sus rifles. Las indicaciones ya estaban dadas. De aquí en más, solo hablarían de ser necesario.- Bien. Tomen su posición. Entraré solo y avisaré - Para cuando terminó, llevaba puesto un traje. Lo holgado del mismo impedía que se notase su ropa de combate. Las botas habían sido reemplazadas por zapatos con una placa metálica debajo. Su cuerpo se deslizó por el transporte hasta el suelo, cayendo con sutileza al utilizar bien el rebote de sus pies.

Las puertas de la Mansión se abrieron casi al instante, cuando los dos sujetos que aguardaban la entrada se dieron cuenta de su presencia. Le conocían bien. Viejos compañeros, pero le habían abandonado, traicionado.
- Al menos saben pensar bien..- Su frío hablar capaz de congelar un alma siguió en el ambiente, aún cuando entró. Sus pasos hacían un eco en el ambiente, el metal cumplía su función esta velada. Arregló por última vez su traje y luego de una ligera caminata, llegó hasta el sendero principal. Una nueva horda de hombres protegía el lugar, pero como si fuese un Déjà vu, una vez más le dejaron pasar. Todos sabían que era un conocido de su Jefe, tenían que dejarlo pasar, o tendrían problemas.- Buenas noches, caballeros - Hizo una reverencia muy leve, casi burlesca, al momento en que su figura traspasaba el umbral. Sobraba decir y detallar el lujo del lugar. Solo un par de dolares más y parecería una mansión de oro puro y diamantes incrustados. Negó un poco, Oswald no tendría excusa alguna..

Tardó un par de minutos en encontrar el salón principal. El lugar parecía un laberinto. Oswald no era idiota. Sonrió de medio lado y le dio un par de palmaditas a su bolsillo. La silenciadora estaba preparada para el momento preciso..solo era cosa de esperar, y hacer tiempo. Puso un anillo de plata en su dedo anular y prosiguió la caminata hasta un sillón rojo de gran envergadura. Sabía que el viejo estaba allí, así que sin vacilar pegó un par de veces al lomo del mueble, antes de sentarse en una pequeña mesa al lado del hombre.
- ¿Días? ¿Meses? ¿Años que no te veía? Sigues viéndote tan vejete como siempre, Oswald..- El pelinegro, o al menos, eso se notaba de lo que quedaba de su cabello, frunció el ceño. No quitó la mirada de una gran chimenea al frente de ambos, mientras bebía un vaso de Whisky que salvó de la brusca sentada del infructuoso acompañante.- ¿Qué quieres, Bradley? - Su tono de voz raspado demostraba su edad, y el cansancio de los años, pesando sobre su espalda.- Lo que es nuestro, "Cuervo".. Nadie deja a Phoenix y se va así, sin más - Susurraba a su oreja. Un sentimiento nauseabundo recorrió la mente del sexagenario.

- Ya les di todo.. ¿Acaso no dejarán de molestarme nunca? - Un par de arrugas más aparecieron en su frente. Su respiración se hizo por pocos segundos forzada. Una gota de sudor cayendo por su nuca. Sabía lo que buscaban, pero no se los daría..- Ah.. No seas estúpido. Pásamelo ya - Su voz demostraba una fingida compasión. Despacio bajó de la pequeña mesa que yacía a su lado, solo para posarse justo en frente del fuego. Su silueta se vio iluminada por el fuego, tal como si el fuego fuese provocado por él. Sus brazos cruzados y ojos "sonrientes" decían que las cosas se pondrían feas.- ¡No tengo nada! Vete de aquí, imbécil - Escupió las palabras, como si de una espada se tratasen, intentando ganarle a su enemigo. Mas este no se quedó atrás..no ahora.- Mala idea - Su ceño fruncido fue lo último que vio el avejentado, antes de ser lanzado por el aire hasta un costado del salón. Su cuerpo pesado hizo un sonido seco. No se había golpeado más que un brazo y el costado, estaba bien, por ahora.- Sabes muy bien de mi, y que no tengo paciencia, bastardo - Su persona comenzaba a aflorar, no había vuelta atrás.- Dádmelo ya, todos tus guardias están muertos, no tienes nadie que te proteja - Al chistar los dedos un cuerpo fue lanzado a la habitación.

Los ojos del otro se abrieron con un leve deje de desesperación. No quería morir, no sin antes conocerla..hasta que su cabeza volvió hasta el de apariencia casi juvenil.
- Dakler.. Quiero hablar con Dakler. Él te pondrá en tu lugar - Entre risas y jadeos se levantaba del piso, como si hubiese recobrado todas las energías de su juventud. Se fue acercando al cuerpo del otro, quien solo miraba al suelo. Un fuerte golpe lo asestó contra el piso, una cachetada con el dorso de la mano. Una marca roja en su piel, que tocó con sus dedos el peliblanco.- Dakler..- Ladeó la cabeza y volvió a sonreír. Se irguió casi al instante, como si hubiese estado esperando para hacerlo, y de hecho, lo hacía.- Dakler.. ¿Me lo recuerdas? ¿Alto? ¿Ojos verdes? ¿De ojos rasgados? - El otro solo asintió en desconcierto, provocando la risa de Donovan.- Está en tu Hall, atado. Digamos que decidió volverse un martir terrorista..- Agarró de la mandíbula con brutal fuerza al viejo, solo para sentarlo en el sillón.- Lo mejor es que todos pensarán que fue un loco que quería hacer justicia contra ti - Había aprovechado la ocasión para quitarle un collar de un cristal, de anaranjado color, distribuido, como si tuviese vida, una hermosura.

- No..- El tipo solo se negaba a aceptar la verdad. Sus manos apretaban su propia cabeza entre desesperación - ¡Mient..! - Un disparo al candelabro que colgaba arriba le hizo entrar en razón. O al menos, prestarle atención.- Sabemos que planeaba hacer. Nos quería traicionar, al igual que tú.. Tenían un paradero en común - Apuntó su pistola, ahora con el silenciador puesto en ello hasta la frente. Pocos metros, pocas posibilidades de fallar..dos balas.- ¿Donde iban? - Afirmó el agarre en la pistola, sin quitar su mirada, cual fiera admiraba a su presa, la cual tiritaba con temor.- Y-yo..- Balbuceó, no sabía que decir. Se notaba en su frente, sendas gotas de sudor caían por ella, haciendo brillar la bola de billar que llevaba por cabeza.- ¿¡Yo qué!? - Casi como un momento bipolar, su forma de hablar cambiaba de forma radical. Apretó el gatillo, provocando un grito del de tercera edad..

..Una bala había pasado justo al lado de su cabeza, rozando, lo suficiente para rasgar parte de su piel y hacerla sangrar. Balas especiales..sonreía para sus interiores por su nueva adquisición.
- Solo me queda una bala, y la próxima no fallará, Oswald - Una sonrisa cordial se escapó entre su rostro tirano, antes de ponerse de cuclillas, golpeando el arma contra su propia mano.- ¿Sabes? Preferiría que esto no fuese así..- Mintió, mas por sus facetas, no parecía serlo. Miró hacia otro lado, como si dudase de lo que hacía.- Si me dices donde iban, te dejaré vivir, a ti y a Elisa..- Lo último había sido la gota que rebalsó el vaso. Su esposa.- Paradise..- El atacante se acercó a él, interesado por el leve susurro que escuchó.- ¿Qué dijiste? No oí bien - Su rostro se tornó un poco más serio, justo antes de que el otro compartiese lo que quería saber.- Paradise..City. Allí íbamos - Con expresión consternada se alejaba del joven.

El peliblanco solo atinó a recorrer el salón de lado a lado, caminando intranquilo. Su semblante expresaba duda, una duda que necesitaba ser satisfecha.. ¿Paradise City?
- Será mejor investigar..- Mordió su dedo pulgar un par de veces, antes de girarse y ver al senil viejo. Su rostro denotaba súplica, era una lástima que el ser un Ángel Misericordioso no fuese su especialidad..- Será rápido - Sin girarse se quitó el traje, dejando a la vista los implementos de combate que había llevado. Toda su ropa estaba preparada para lo que podría ser una verdadera batalla campal. Así había comenzado, así quería terminar sus días, mas no importaba ahora. Tendría que volver a dirigir todo..una última delicia para sus sentidos bajo la adrenalina era suficiente para algunos meses. Lanzó la granada hacia atrás, justo entre las piernas del viejo. Tenía la suficiente potencia para volarlo en pedazos, y eso haría.- Adiós, Cuervo - Su rostro demostró seriedad nuevamente. Era hora de salir. A paso lento llegó hasta un balcón cercano del salón, mientras oía la explosión del cuerpo ajeno. Música para sus oídos.- Well done..- Escaló hasta el barandal, mirando hacia el horizonte como sus tres armadas estaban listas para ejecutar lo pedido. Habían puesto los suficientes explosivos como para volar todo aquel lugar. Era mínimo comparado con otras cosas que habían hecho durante los años.. Estados Unidos, España, Argentina, Rusia. Sonreía al recordar el éxito que habían logrado. Dejó caer su cuerpo al vacío, un vacío que se detuvo al ser agarrado por las dos manos que salían del mismo helicóptero en que llegó.- Buena atrapada, Gaviota, pero la sangre se me sube a la cabeza..- Mientras era acudido por los demás y posteriormente ayudado a acomodarse, observaba el festival de explosivos que se veía. Algo de música clásica hubiese sido perfecto para aquel momento.

- Paradise..- Miró en sus manos el collar de Cuervo. Luego observó el propio. Phoenix no aceptaba traiciones.. Mucho menos ahora que tenía un único cabecilla oficial. Negó por última vez en el día y guardó el objeto de plata con la joya en un bolsillo de su atuendo. Pronto iba a saber de que se trataba Paradise City, muy pronto..


¿Cómo llegó a ser parte de los apostles?

- ¿Po-porqué se detuvo? - Le miro consternado. No había escrito nada. Solo le admiraba, como si su presencia fuese algo imponente. El periodista ahora estaba sorprendido de con quien se encontraba. Hacia algún tiempo había oído rumores de Paradise City, y con lo que sabía ahora.. Bradley Donovan, era nada más y nada menos que el jefe de la mayor y más grande organización de terrorismo internacional. Lo que hacía..era una mera fachada.- Nada en realidad..- Miró con desinterés al chico, antes de retomar la palabra.- El resto fue simple. Llevaban un tiempo asentados. Dakler tenía todo lo necesario para formar parte de un grupo de la mejor calaña en Paradise - Se detuvo un segundo para beber algo de agua. Aclaró la garganta y continuó.- Me dio todo lo que necesitaba saber..y descubrí la existencia de "Ellos" - Cruzó ambas manos por la espalda. Su mano derecha subió lentamente el arma pegada a su espalda con una cinta adhesiva.- Lo demás, es historia. Logré convencerlos de formas que no te agradarían saber, y que no deberías saber..-

Como si ya hubiese acabado el espectáculo, se levantó de su silla, tomando rumbo a la salida del lugar. Sabía de antemano que iba a ser detenido, y eso sintió cuando la mano del pelirrojo periodista tocó su hombro. Sus ojos ahora expresaban decisión. Sabía en que andaba metido, sabía que hacían en realidad. El valor le inundaba. - Publicaré ésto, y todos ustedes caerán, señor Donovan..- Donovan solo sonrió, antes de salir por la puerta y girarse. Extendió la Magnum al frente y apuntó justo entre sus ojos.- Nunca te dije que hice con la última bala ¿No? - Disparó la bala sin reparo, dejando caer al chico con un gran agujero en su cabeza. La masa encefálica, repartida entre las paredes y el piso. Sangre chorreando.. Espectáculo nauseabundo. Abandonó el lugar como si fuese el pan de cada día.- Me ha abierto el apetito -
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Re: Here I'm.. [Bradley Donovan]

Mensaje por The Boss el Miér Jul 18, 2012 6:35 pm


Excelente casting. El staff esta muy complacido de dejar a Bradley en tan buenas manos.
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