Lia Fairbur {C a s t i n g}

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Lia Fairbur {C a s t i n g}

Mensaje por Leo Di Paradiso el Vie Jul 27, 2012 7:51 pm

Nombre del personaje que quiero utilizar

Lia Fairbur

¿Por qué quiero este personaje?

Lia Fairbur me parece un personaje realmente interesante. Lo que se da a entender de su personalidad, de su historia y todo lo que ello conlleva puede dar lugar a una buenísima trama. No es el primer personaje con tales características que he llevado durante mi "vida de roler", y debo decir que me encanta crear personajes de apariencia engañosa y doble cara, por decirlo de algún modo.

Rasgos psicológicos

¿Cómo es Lia Fairbur psicológicamente hablando? Pues es una persona que aparentemente tiene poco que decir de cara a la sociedad. Se podría decir que esa mujer es un "arma de doble filo". Puede parecer que sufre algún tipo de trastorno de personalidad severo si se la ha visto en todos los ámbitos de su vida; ante la gente se muestra inocente y formal, como si fuese todo un ejemplo de educación y respeto hacia los demás, da apariencia de ser reservada y una mujer de pocas palabras, que dice tan solo lo que considera oportuno, y cuando lo cree acertado. Tiene unos modales exquisitos, y tenderá a mostrarse tranquila y serena de cara a la gente. ¿Fría? Se podría decir que sí, en especial con las personas que no le agradan, y cuya compañía considera molesta, en esos casos no esperes verla de buenas, ni con la educación formalidades citadas anteriormente, pues solo podrás esperar de ella un trato frío, distante y un tanto cortante, dejándote claro lo poco que le agradas. ¿Le importa cuanto acontece a su alrededor o es indiferente a todo? Muestra un férreo aire de indiferencia ante todo y todos; poco le importa si haces esto o lo otro, pues sencillamente pasará de ti. ¿Realmente es bipolar? No se sabe, porque los bruscos cambios que se producen en su personalidad cuando hay armas de algún tipo, o sangre, en la escena, dejan poco en claro. En cuanto su mirada se posa sobre armas, es como si su control pendiese de un fino hilo que no tarda en romperse. Cuando eso pasa no esperes que sea la mujer formal que es frente a la sociedad, puesto que se convertirá en todo lo contrario. Adjetivos que definen muy bien esa parte de su carácter son: Sádica, cruel, maliciosa y sarcástica. Irá a hacer daño, con las peores intenciones imaginables. No se cree que sea bipolar, pero tampoco se conoce el motivo de su comportamiento. Lleva muchas muertes y torturas a su espalda, y no le incomodan en absoluto, de hecho, ni tan siquiera siente remordimientos, y puede que incluso le aporten cierta satisfacción. ¿Por qué? Pregúntaselo a ella, tal vez te responda. Egocentrismo, cinismo e hipocresía, son características que forman parte de ella en cuanto se apodera de un arma, se vuelve alguien tan frío que solo busca satisfacer esa parte de sí misma del modo más "divertido" posible.

¿Cómo llegó a ser parte de los apostles?

Ohhh... Venga ya, ¿de verdad quieres saberlo? ¿En serio que no prefieres conservar el misterio un poco más y hacerlo más interesante?... Bueno, está bien. Intentaré complacerte explicándotelo de manera que lo puedas comprender.
Ve y siéntate, prepárate para escuchar la historia que voy a contarte, la historia de cómo y por qué Lia Fairbur se unió a los apostles...


Prueba de rol


Sangre. Había sangre por todos lados: en el techo, en las paredes, manchando sus zapatos y vestido nuevos... Aquel estúpido sangró demasiado. Dirigió su mirada hacia el suelo, y echó un vistazo al cuerpo que yacía flácido, tirado como si fuera un juguete roto. Antes había sido un hombre, pero ahora no era más que un objeto dañado y defectuoso que antaño fue un frágil ser humano. Porque todos eran frágiles, desde el más fuerte hasta el más débil podía llegar a sucumbir si se tenían los medios para conseguirlo. Dirigió sus pálidas manos hacia la parte baja de su vestido, alisándolo, intentando disimular, aunque en vano, las salpicaduras de sangre.

"Ahorcarle habría sido igual de efectivo que seccionarle la garganta", pensó, "me he puesto perdida de sangre"

En realidad no sabía por qué había hecho aquello. Tal vez las palabras de aquel hombre terminaron de desquiciar sus nervios en aquel instante, o tal vez fuera el hecho de que intentara atracarla e intimidarla con cuchillo de carnicero. Sea como fuere, las cosas habían terminado mucho peor para él.

{ F l a s h b a c k }

Habían dado las doce de la noche, todo estaba completamente oscuro y la luz artificial que proyectaban las farolas extendía las sombras como si de espectros venidos del más allá se tratara. Las calles de la ciudad, a menudo transitadas, se habían quedado desiertas. Apenas podía oír otra cosa que no fuera su propia respiración, serena y tranquila, inalterable. Su precioso vestido nuevo era de un claro color gris perla; se lo había comprado esa misma tarde, al igual que los zapatos. Había sido un buen día, tranquilo y sin altercados de ningún tipo. En el instante que esbozaba una leve sonrisa, tal vez recordando sus crímenes perpetrados con anterioridad, escuchó pasos acercándose con celeridad.
Volvió la cabeza lentamente, tratando de averiguar si tan solo se trataba de un viandante perdido o de otra cosa. Era un tipo grande, corpulento y de estatura alta. La falta de pelo en su cabeza casi dejaba entrever las pocas ideas que parecía tener. Vestía con ropas de obrero, tal vez fuera un obrero de la construcción, poco le importaba, ciertamente. Pero no fue eso lo que llamó su atención, sino el destello plateado que surgió cuando pasó bajo una de las farolas cercanas, dirigiéndose hacia ella. No podía ver con claridad qué era aquella cosa, pero el hombre se acercaba más, y más, y mucho más todavía... Hasta que pronto quedó parado frente a ella, observándola con un brillo amenazante en la mirada y una sonrisa que intentaba fingir malicia.

-Dame todo lo que tengas o te rajo-, amenazó, dejando que ella viera el cuchillo de carnicero que llevaba en la diestra, pero al ver que tenía la mirada fija en el cuchillo y no hacía caso, volvió a increparle-: He dicho ¡ya!

Acercó el cuchillo en su dirección, intentando aparentar que la mano que lo sostenía no temblaba levemente. Ella le dedicó una sonrisilla sardónica, tendiendo la mano hacia el cuchillo. El hombre no se movió, no parecía entender el comportamiento de Lia. De los labios de ella escapó un irritado bufido, y sin previo aviso le arrancó el cuchillo de su temblorosa mano. En cuanto lo tuvo en las manos soltó un gemido, satisfecha de poder sostenerlo, cosa que pareció extrañar todavía más al hombre.

-Es muy... Cortante-, le confió al hombre, como si careciera de toda inteligencia, dirigiéndole una sonrisa malévola-. ¿Qué decías que ibas a hacerme con esto...?

Aquel tipo había comenzado a retroceder, como si no diera crédito a lo que veía: El cazador se había convertido en la presa. Lia le siguió, deseando jugar con aquel nuevo juguetito, aunque sin prisa. Algunas cosas es mejor hacerlas lentamente, de modo que la satisfacción sea cada vez mayor. Y aquel era uno de esos casos, ¿o no lo crees así? Le acorraló en el oscuro final de un callejón que parecía estar descuidado y desierto. El tipo hizo ademán de intentar quitarle el arma, pero ella fue más rápida y le cercenó las manos antes de que pudiera tocarla siquiera.

-¿Pero qué coño...?-, exclamó el tipo, furioso y asombrado, luego la miró con los ojos desorbitados y enrojecidos por la ira-. -¡Eres una puta loca!

"¿Lo soy?...", se preguntó, soltando una carcajada.

Luego se avalanzó sobre el hombre, cuchillo en mano, ahogando sus gritos con el lento borboteo que surgió de su garganta...


{ E n d F l a s h b a c k }

Ahhh... Había sido tan rápido, tan sencillo, tan... ¿Divertido? Sí, tal vez divertido era la palabra que andaba buscando. Y todo eso estaba muy bien, servía para relajar sus músculos tensos después de tanto estrés acumulado, pero después siempre tocaba librarse del arma. Irónico, casi sentía pasión por aquellas preciosidades de las que después tenía que deshacerse... El cadáver ya no estaba. El escenario estaba limpio, aunque el olor del desinfectante aún perduraba en el lugar, produciéndole una leve sensación de quemazón en la garganta. Estaba en un lugar al aire libre, no debería producirle aquellos efectos, pero la agradable sensación de calma aún perduraba en ella.
Su precioso vestido se había echado a perder, igual que sus zapatos. Debería haber sido más cuidadosa, pero en aquel momento no pensó que su bonita ropa nueva terminaría siendo inservible. En fin, ya no había nada que pudiera hacer. En aquel momento lo que quería era darse una ducha caliente y poder relajarse más, si es que cabía. Y así, con pensamientos que a cualquier persona normal habrían traumado y horrorizado, emprendió el camino hacia el hotel donde había decidido hospedarse esa misma mañana. No conocía el país, pues hacía apenas dos días de su llegada, y acudió al primer sitio que le recomendaron.
Al verla aparecer por la puerta, con el vestido y los zapatos teñidos de sangre, y los brazos y el rostro llenos de salpicaduras rojizas, acudió corriendo a su lado. Parecía angustiado.

-¿Se encuentra usted bien, señorita Fairbur?-, preguntó, pero parecía tener cuidado para no tocarla, por si la sangre pudiera ser suya.

-Estoy perfectamente, y ahora me iré a mi habitación.

Y dicho esto, se adentró en el ascensor, con aire impasible. Este permanecía con las puertas abiertas debido a la visión que parecía ofrecer Lia, toda cubierta de sangre, a una mujer de porte elegante que se había quedado estática en el sitio. En cuanto ella posó el primer pie dentro del ascensor, haciendo resonar sus tacones, la mujer saltó hacia el exterior, dejándola sola.
Cuando entró en la habitación, echó el cerrojo. Lo cierto era que tenía cosas que hacer.
Se despojó de la ropa y entró en la ducha, regulando el agua a su gusto, dejando que recorriese su cuerpo en aquel descenso hacia el desagüe...

***

La ducha le había sentado de maravilla, la sangre había desaparecido de su cuerpo y había mandado que limpiasen su ropa, por si las manchas de sangre podrían desaparecer. Se tomó el tiempo necesario para cepillar sus cabellos con lentitud, sin prisa. Se había quitado el parche, y podía observar el ojo que solía llevar tapado. Era de un intenso color violeta, igual que el otro, solo que este tenía pequeñas motas lilas... En realidad jamás había perdido ese ojo, tan solo llevaba el parche para que no se viera la diferencia entre ambas tonalidades.
Terminó por vestirse con una bata de seda blanca, y fue hacia el teléfono. Marcó un número, y aguardó a que respondieran. Hacía algún tiempo, escuchó hablar de una ciudad, una ciudad que no era lo que parecía, pero que solo los más "metidos" en sus profundidades eran conocedores de la oscura verdad que gobernaba la ciudad. En el instante que escuchó hablar de todo aquello, decidió que tenía que formar parte de ello. Los apostles se habían ganado una buena fama, incluso a sus ojos, y pensó que fuera como fuese, sería parte de todo aquello.
Por fin alguien respondió al otro lado de la línea.

-¿Sí, dígame?-, pronunció una voz femenina, pausada y calma.

Estuvo un buen rato hablando con la muchacha. Tras eso volvió a salir del hotel, esta vez con un conjunto de pantalones de camuflaje verdes, camisa negra y botas altas y de aspecto recio. Quería hacer algo antes de partir hacia Paradise City. Era tarde, muy tarde, pero el café al que se dirigía estaba abierto las veinticuatro horas... Una vez allí, se tomó su tiempo para beberse el café. No todos los días se podía disfrutar de uno tan bueno como aquel. Y, aunque fuese una nimiedad, le apetecía tomarse el último.

Todo comenzó con esa llamada. Lia consiguió un lugar dentro de los apostles, y días después partió hacia aquella ciudad, Paradise City, en busca de ocupar su sitio por las buenas o por las malas, en el caso de que hubiesen "cambiado" de opinión...


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Nota: Vi que los otros usuarios que hicieron sus respectivos castings, los subieron tras haber creado dicha cuenta, pero yo opté por hacerlo desde la cuenta de Leo, por si llegara a darse el caso de que no pasara el casting.
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Leo Di Paradiso
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Re: Lia Fairbur {C a s t i n g}

Mensaje por Sasha Tretiakov el Sáb Jul 28, 2012 4:07 am

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